10 de marzo de 2017

img_0044

Buenas noches:

Mucho tiempo hacía ya que no escribía sobre mí sin que estuviera relacionado con algún artículo que hubiera encontrado. Pues hoy es el día, así que les voy a aburrir con parte de mi vida, así que si no la quieren leer, ya saben, LA LEEN.

Bueno, hoy es un día de esos en los que notas que el tiempo ha pasado pero que lo has aprovechado al máximo por todo lo que has hecho, y además, con buenos resultados en las cosas que hemos planteado, algo que me hace treméndamente feliz. Así que allá voy.

Empecé el día madrugando, ah, que no les he contado!!!!!, porque desde hace tres días estoy asistiendo a clases de yoga por las mañanas. Es un yoga diferente, porque se practica a 40ºC -yo pensé que no lo iba a soportar paro lo hice. Mejor les voy a contar desde el principio y así no me lío.

Mi prima está dando clases en un estudio de yoga y me dijo que fuera a ver si podía ayudarme el realizar este tipo de ejercicio ya que el pilates lo tuve que dejar porque me daban mucho vértigo. Bien, pues por fin me decidí y el miércoles fui a mi primera clase. La hice completa, aunque las posturas de equilibrio no las puedo hacer nada bien. Sudé lo que no está escrito, aunque pronto me adapté a la temperatura de la sala. Lo bueno de eso es que eliminas toxinas porque sudas muchísimo y que tu cuerpo calienta antes, mejor y no pierde calor en toda la actividad. Como les decía, el primer día fue muy bien, cansada pero realizando bien las cosas y con mucha calma; el segundo día no podía levantarme de la cama, agujetas no, lo siguiente. Me dolía tanto el cuerpo que, aunque estudié anatomía y fisiología, no entendía cómo podía resentirte de músculos que ya dabas por desahuciados. Pero saben qué? me levanté y fui a la clase, claro que el jueves la clase era a las 14:30 por lo que estuve en la cama casi hasta las once de la mañana y me costó salir de ella casi 45 minutos del dolor tan grande que sentía. Era un dolor muy grande, pero no comparable a cuando tienes un brote de fibromialgia, ni de broma.

Pablo volvió a llevarme al estudio y allí, a medida que mi cuerpo entraba en calor, el dolor se iba disipando y me iba sintiendo mejor, aunque en esta ocasión sí sentí que mis brazos no podía mantenerse tanto tiempo arriba como algunos ejercicios requerían. No importa, bajaba los brazos y cogía fuerzas para intentar seguir la clase. La terminé haciendo lo que mi nivel me permitía por lo que me siento francamente feliz. Volví a casa después de recoger a Inés del colegio y le iba contando a Pablo en el coche cómo me había sentido y lo que me estaba aportando y despertando esta actividad. Cuando llegamos a casa volví a tocar el tema del viaje a la India, que es algo que tengo ahí y que me gustaría realizar. Creo que aprendería tanto, creo que me ayudaría tanto, creo que podría ayudar tanto al volver, creo que maduraría tanto no ya como persona sino como ser humano….

Y hoy, que ya llegamos al día que les iba a contar, ha sido el tercer día del yoga. Hoy sí que madrugué, a las 7:30 estaba en planta. Llevamos a Inés al cole y Pablo me dejó en el estudio, pero como todavía era temprano, no se lo van a creer, FUI CAPAZ DE IR DE LADO A LADO DE LA CALLE, POR LOS COMERCIOS QUE HABÍA, ENTRAR EN ELLOS Y DE FORMA TRANQUILA. Me sentí tranquila -también he de aclarar que es una zona muy conocida por mi y donde no hay mucho tráfico de personas. A las 10 empezó la clase y allí estaba yo dispuesta a darlo todo, pero todo no se puede dar siempre y hoy, que no noté que me costó mucho más moverme, no podía subir mucho los brazos, tenía que parar a cada rato y mi equilibrio fue muchísimo peor que el de los otros dos días. Caía en cada postura en el que tenía que guardarlo, pero lo bueno es que seguía intentándolo, y eso me gustó, porque yo siempre he sido así, una persona que se cae, se levanta y sigue.

Al salir del estudio le dije a mi tía que no me llevara, que iba a caminar un rato y que después cogería un taxi. Bien por mi!!!! Caminé un poco intentando recordar las sensaciones que tenía antes, cuando caminaba sin importarme por dónde ni con quien y recordé muchas cosas buenas, pero lo mejor de todo es que además, las sentí. Sentí el aire en la cara, sentí la tranquilidad de ir al paso que yo quisiera, sentí la libertad de pensar en lo que yo quisiera sin que nadie estuviera hablándome o teniendo que estar atenta a dar la mano para cruzar. También sentí, es cierto, cómo me iba hacia los lados y cómo me agobiaba en depende de qué situaciones, pero lo hice aunque me agotara y aunque por último estuviera deseando encontrar ya el taxi que me trajera a casa.

Al llegar a casa pude hacer una llamada a tres con Erica, una de las compañeras de la Red que lleva la parte de Argentina y con una enorme persona que este facebook nos ha regalado que se llama Zilca y que va a llevar la parte de Florida y El Caribe. Quería que conociera a parte del equipo y así fue, estuvimos como una hora hablando de fibromialgia, de fatiga crónica del dolor, pero sobre todo de ayuda a los demás y de no estancarse en el dolor para que no nos venza. La verdad es que la conversación fue muy amena e instructiva por lo que las tres disfrutamos de ella. Al final emplacé a Zilca a esta noche para hablar también con Manoli y tomar una decisión que está más que encaminada porque yo ya les había hablado de ella. Después de esta conversación almorcé con Pablo y hablamos muy poco, porque él tuvo que irse a casa de su madre y yo tenía otra conversación pendiente que también se pudo dar. La compañera Manoli quería que hablara con un contacto de suyo y la verdad es que estuvimos más de una hora de conversación instructiva dentro de los avances en la medicina sobre la fibromialgia. Avances que se están produciendo en investigaciones en Estados Unidos, en Australia, en Inglaterra, etc. Bien, pues al final de esta grata conversación, le propuse a esta persona que si quería servirnos de consultora para las personas que tenemos dudas y me dijo que le parecía una buena idea. Quedamos en que cuando se encuentre mejor, pondrá un post en cada grupo explicando lo que va a hacer y dejándonos un enlace hasta su página en la que podremos dejar nuestras dudas y que ella las responderá cuando pueda y sin agobios porque ya sabemos todos lo que esta enfermedad tiene.

Este ha sido mi día hoy, así que me siento muy feliz con las cosas realizadas y encantada de que estas dos personas quieran unirse, cada una a su manera, a esta red que lo único que quiere es ayudar a las personas que padecemos fibromialgia , fatiga crónica o cualquiera de sus hermanas. Espero que entiendan que el trabajo que realizamos lo hacemos porque nos gusta mucho ayudar y ser ayudadas y porque queremos que se nos vea, que se nos oiga, que se nos sienta. Los enfermos estamos aquí y tenemos derecho a que nos cuiden y a que se interesen por los avances en medicina que están apareciendo en formato estudios.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder llegar a más personas.

María Díaz