13 de marzo de 2017

Young beautiful woman jumping with a scarf

Buenas noches:

En consonancia con lo publicado sobre la educación de niñas valientes, está este artículo de Valeria Sabater publicado en La Mente es Maravillosa donde se nos muestra que nunca es tarde para poder corregir los errores educacionales que hayamos podido vivir en nuestra infancia y pubertad. Disfruten de la lectura y ahora comentaremos:

Valeria Sabater 4, Julio 2016 

Soy esa mujer que ya no necesita demostrar nada a nadie. Hace tiempo que me cansé de complacer, de dar explicaciones a oídos sordos, de mover montañas por quien ni tan solo me cedía su respeto. Soy todo lo que ves: franqueza, entereza, valentía y dignidad.

Estas ideas resumirían muy bien aquello que conocemos como realización personal. Son pequeños desafíos cotidianos que sortear para, finalmente, deshacernos de todas esas “capas de cebolla” que nos han ido alejando no solo de nuestra felicidad, sino también de las oportunidades por alcanzar un logro determinado. Una meta.

Estoy en esa etapa de la vida en que para ofenderme, debes importarme, en que ya no doy explicaciones a quien tiene tapados los oídos y el corazón. Soy una mujer sin máscaras y de alma humilde que ya no necesita demostrar nada a nadie.

Son muchas las mujeres que cada día luchan por esa realización personal, en ocasiones, tan compleja de conseguir. Hechos como la brecha salarial, la discriminación laboral o incluso el tener que hacer frente a frases como “tú no puedes, tú no sabes, tú no debes” de familiares o parejas hace que tengan que librar una doble batalla. La exterior y esa más íntima, más profunda y necesaria: la emocional, la psicológica…

 

La continua necesidad de tener que demostrar para ser “validadas”

El amor debe “validarse” a diario, no hay duda, pero en ocasiones, caemos en situaciones donde el cariño se convierte casi en una extorsión. Obviamente, puede ocurrir para ambos géneros por igual, pero es más común que sea la mujer la que está obligada a demostrar que es capaz de hacerlo todo por el cónyuge, de dejar a un lado sus necesidades y deseos por cumplir las expectativas ajenas.

Hemos de ser buenas hijas con nuestros padres, con nuestra familia, aunque ésta nos haya fallado un día sí y otro también cada vez que dábamos un paso o proyectábamos un sueño. Al poco, ellos le daban un punto final con el “eso no es para ti”. Hemos complacido durante mucho tiempo y hasta dibujado sonrisas cuando lo que sentíamos era, sencillamente, desesperación.

A pesar de todo, siempre llega un día en que más que abrir los ojos, encendemos por fin esa luz interna que conecta directamente con nuestras emociones para decir “basta”. Es entonces cuando nos damos cuenta de que la única persona a la que hemos de demostrar algo, no es a los demás, sino a nosotras mismas.

Porque cuando somos capaces de conectar con nuestras necesidades, el mundo empieza a girar al son de otra música más relajante, más hermosa.

Desprendernos para reencontrarnos

Cuando nos reencontremos con nosotras mismas tras estas épocas de complejidad personal, ya no seremos la misma persona. Ya no serás esa niña con la mirada cuajada de sueños que dibujaba sus iniciales en el firmamento. Ni serás tampoco esa adolescente que ansiaba un amor romántico donde darlo todo a cambio de nada. Tampoco serás esa joven que confunde ser feliz con hacer felices a los demás.

Yo soy todo lo que ves, sin magia ni artificios. Si no te gusto, es lo que hay. No vivo para complacer a los demás.

Cuando te hayas encontrado a ti misma, te darás cuenta de todas las cosas que te sobraban, de los artificios, del ruido mental, y de todas esas relaciones caducas que arrancaban plumas a tus alas. Ahora bien, para ser esa mujer que ya no necesita demostrar a nadie de todo lo que es capaz, es necesario que pongamos en práctica estas dimensiones.

Claves para la realización personal

Algo que todos tenemos claro es que no podemos ser “personas completas” manteniéndonos al margen de los demás. Cada uno de nosotros tememos compromisos de carácter social y emocional muy importantes: trabajos, parejas, familia. ¿Es posible aspirar a esa realización personal con todas estas esferas?

  • La realización personal se inscribe precisamente en la necesidad de que todas nuestras esferas, la laboral, la afectiva y personal nos ofrezcan la máxima plenitud y equilibrio. Necesitamos armonía.
  • Si nos vemos cada día en la obligación de demostrar ciertas cosas, para ser “validadas” como personas en cada uno de nuestros contextos, es que algo no va bien.

El que se pongan siempre en duda nuestras capacidades en el trabajo o que nuestra pareja nos pida, por ejemplo, que nos quedemos en casa para demostrarle “cuánto lo queremos”, son aspectos que acabarán vulnerando por completo nuestra autoestima.

  • Hemos de entender además, que antes de demostrar cualquier cosa a nadie, hemos de demostrárnoslo a nosotras mismas. No busques la complacencia o la aprobación en los demás o de lo contrario, serán otros quienes se alcen como jueces y verdugos, como artesanos de un camino que tú misma debes construirte.

La eterna necesidad demostrar algo que no somos o de buscar la complacencia ajena, es poco más que una forma de lenta tortura que puede no terminar nunca. No lo permitas, sé auténtica, sé siempre tú misma y no negocies tu integridad a costa de la pérdida de felicidad.”

Está muy bien -y es ironía- que nos vean como fábrica de niños, pero es una lástima que eso mismo sea un problema a la hora de que una empresa te contrate si estás en edad fértil, porque tienen incluso el descaro de preguntarte si tienes pensado ser madre. Resulta que los padres están bien visto, lástima que se vayan a quedar sin posibles madres porque tendremos que empezar a elegir si queremos trabajar o tener hijos.

Que cómo influye esto para ayudar a que la fibromialgia se extienda en la sociedad? Caballero, trate usted de ser perfecto en todo momento, trate usted de hacer feliz a todos sin importarle su propia felicidad, trate usted de ser el marido perfecto, el padre perfecto, el hijo perfecto, el trabajador perfecto, el amo de casa perfecto y entonces entenderá cómo puede influir esta tremenda exigencia que se hace a las mujeres. Ah! que cree que tiene que ser perfecto en alguna de estas facetas que le he comentado?, o, está en un error, tiene que ser perfecto en todas ellas y si tiene usted además algunos problemas neuronales, algunos problemas genéticos heredados, nos vemos en el médico de cabecera, para que nos mande a algún especialista y ver si nos diagnostican de fibromialgia, o fatiga crónica o si simplemente nos mandan juntos al psiquiatra porque estamos histéricos y con muchísima ansiedad.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón esperando que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz