20 de marzo de 2017

en-soledad

Buenas tardes:

Lo de todos los días; lo de siempre; justificaciones, agotamiento, desgaste, insatisfacción; un desastre, frustración, desconfianza, desazón; no puede ser, no se puede soportar, no se puede llevar adelante. Hay solución? no sé, nadie sabe, esta es la duda que se cierne sobre la realidad vivida. Eres tú? Soy yo? Es la enfermedad? Nunca lo sabremos, nunca; por lo que es mejor vivir nuestras vidas de la manera que hayamos elegido y seguir el crecimiento personal hasta ver a dónde nos lleva. Nada de esto es fácil, nada de esto es sencillo pero no es más que el juego de la vida; el juego de personas que tienden a jugar mientras se toman la realidad como una serie de oportunidades que no tendemos a entender salvo cuando el tren pasó.

Cuántas veces hemos escuchado a algunos compañeros de batalla decir estas o alguna de estas palabras que aquí se han planteado? Cuántas veces hemos soñado con tener otra realidad que creemos inalcanzable para nosotros? Cuántas veces….? Pues no, no es así, cualquier realidad que nos queramos plantear es posible; cualquier realidad que queramos vivir y por la que queramos luchar es posible; cualquier realidad palpable, respirable, visible que nos ilusione, es posible; lo único que debemos hacer es creer en nosotros mismos.

Cuando escucho hablar a personas que padecen fibromialgia, pero que el brote duro les llegó antes que a mi, encuentro un aprendizaje de la vida en sus palabras. Encuentro un debo vivir sin importarme que los demás puedan o no cambiar para entenderme; debo vivir sabiendo que soy yo el que tiene que cambiar para que la vida empiece a funcionar para mi; soy yo el que debe decir “basta; basta ya de traer a mi vida los fantasmas del pasado, basta ya de repetir errores sin aprender de ellos; basta ya de intentar seguir siendo la misma persona, porque no lo soy, no soy la persona sana que era antes, no puedo exigirme lo mismo porque no lo puedo dar, y nadie puede desde ahora exigirme nada porque llegó el momento de cuidarme a mí misma”. Donde ustedes lo ven, esa debe ser la forma de vivir de cada persona, enferma o no; esa debe ser la forma de vivir en la que nos eduquen y no debe haber persona, régimen o religión que nos haga creer lo contrario. Sin dejar la empatía aparte, debemos vivir para buscar nuestra propia felicidad; debemos vivir por y para nosotros; DEBEMOS VIVIR.

Parece sencillo, pero llegar a este punto de vista en la vida no es fácil para nada. Estamos condicionados por el qué dirán, por las religiones, por la educación, por las costumbres a hacer lo que la creencia de cada casa, de cada cultura o religión entienden que está bien. No nos engañemos. No debemos vivir según el catecismo de alguien; debemos vivir según los valores del respeto hacia uno mismo, del respeto hacia los demás y hacia las libertades -que no el libertinaje- de cada uno; pero insisto, DEBEMOS VIVIR.

Cada vez que encuentro a alguien que la Red de Ayuda y Apoyo me da la oportunidad de conocer me doy cuenta de que la fibromialgia nos ha dado otra oportunidad. Algunos, y sólo algunos, la saben aprovechar y otros se quedan en la pena, la rabia y la amargura que produce el principio de saber que estás enfermo. Cuando llegas al punto de madurez -dentro de la enfermedad- en el que ya no te planteas por qué a mí, ni te planteas quedarte a vivir en el dolor, sólo cuando llegas a ese punto, es cuando empiezas a poder agradecer haber encontrado personas nuevas en el camino; personas que quieren ayudar, personas dispuestas a hacerlo sin pedir nada a cambio, y que entienden perfectamente tu situación, tus sentimientos, tus miedos y tus avances. Son personas que te enseñan cada día lo bonito que es vivir y lo valiente que debes ser para quitarte los miedos de encima; lo valiente que debes ser y que puedes ser, porque estar enfermo no significa no vivir, no significa no comenzar, sino todo lo contrario. Estar enfermos significa vivir de otra manera, pero vivir y significa un nuevo comienzo, el comienzo de la felicidad de dentro hacia fuera, desde el corazón hacia la piel, sintiendo cada momento lo que la vida nos va dando y agradeciéndolo. Estar enfermo no es lo mejor del mundo, pero tampoco significa el final, estar enfermo significa UN NUEVO COMIENZO.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz