22 de marzo de 2017

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Buenas noches:

No lo recuerdo muy bien, pero creo que hacía tiempo que no escribía tan tarde. Hoy ha sido un día muy duro; un día doloroso por varias cosas. Hoy he visto cómo una compañera ha llorado sintiendo la desesperación del dolor permanente; la desesperación de la fatiga angustiosa que se instala en nuestros cuerpos y no quiere salir de allí. Hoy he visto a esta compañera llorar contándonos lo que siente y cómo se siente y lo que me nacía, lo que quería era ir y abrazarla. Cogerla entre mis brazos y decirle que todo va a ir bien, que todo va a pasar, pero no podía y era por dos razones; la primera razón es que vive en Colombia, un poco lejos para llegar rápido, y la segunda razón es porque sí, te puedo abrazar como me nace hacerlo, pero no te puedo mentir diciéndote que todo va a estar bien y que todo pasará. Pasará pero volverá, y con ello las lágrimas a tus preciosos ojos azules y tu agotamiento y las pocas ganas de hacer algo; pasará pero será un espejismo, será la luz de un relámpago que dará paso a nuevos truenos en nuestro cuerpo y en nuestra mente.

Qué impotencia; qué impotencia. Estás tan cerca en las redes sociales pero tan lejos en la distancia física que impide tocar, abrazar, acariciar, consolar a alguien que se está sintiendo tan mal. Esta sociedad que piensa siempre en la inversión para hacer el mal matando animales, matando personas, etc. Esta sociedad que nos hace ser tan poco cercanos con las personas que tenemos al lado, y sin embargo, nosotros, los componentes de la Red, sentimos que daríamos lo que fuera para poder llegar a su lado y agarrarla fuerte para que no decaiga más, abrazarla dándole el consuelo que merece una persona enferma, una persona que, estando tan enferma como está, se pone en contacto con nosotras para pertenecer a una Red que quiere dar ayuda y apoyo a las personas que quieran pertenecer a ella.

Hoy el día ha sido duro. Ha habido muchas lágrimas y poco movimiento. He pasado largo rato en la cama compadeciéndome de mí misma porque me dolía hasta comer. Me queman las piernas y no puedo levantar los brazos. No pude ir a yoga hoy tampoco, porque ponerme de pie era una actividad de riesgo gracias a los mareos que tenía cada vez que necesitaba mover la cabeza. Hoy mi casa se convirtió en un barco que estaba sorteando una gran tormenta. Por la tarde tuve que recomponerme como pude y ducharme con agua bien caliente. Me vestí con la poca ropa que me queda porque con la cantidad de kilos que he cogido nada me queda bien y todo me molesta en el cuerpo, así que cogí una falda de cuando di a luz de Inés y me la puse con un jersey de cuello vuelto porque hacía y hace frío.De verdad, esta quemazón de las piernas es algo absolutamente desagradable y doloroso. Es algo que he descubierto este invierno y de lo que había escuchado hablar mucho.

Me acaba de pasar algo mágico!!! Tengo a mi hija pequeña durmiendo conmigo y se acaba de dar la vuelta. Estaba sintiendo mucho frío hasta que ella se ha pegado a mi cuerpo, y me calienta de forma muy agradable. Es maravilloso sentirla cerca. Mi otra hija Elba también estaba con nosotras en la cama, pero se fue a dormir a la suya. Si vieran lo empeñada que está en pertenecer a la Red; si vieran lo que ha conseguido haciendo la página web para que la pongamos al servicio de nuestra red. Es una niña fantástica, tan empática, tan entregada. Es una de las tres mejores cosas que he hecho en el mundo. El otro es Alberto, con el que tuve que ir a la reunión. Me esperó en la entrada, me acompañó a la frutería, y todo ello dejando que me agarrara a su brazo porque estaba mareada. Al terminar la reunión, me esperó para ayudarme a bajar y hasta llegar al coche. Él es diferente. Es un niño que no da problemas, pero que no sabe cómo actuar cuando hay alguno. Para él, la fibromialgia es algo que está ahí pero a lo que no le hace mucho caso. Sé que si lo necesito va a estar aunque su implicación -debido a su carácter-  es absolutamente diferente a la de sus hermanas. Los quiero tanto, que me da rabia que me vean así. Elba interioriza todo lo que ve conmigo y ella se pone muy nerviosa si me ve en plena crisis, pero luego es la que más me cuida y tiene en cuenta. Con sólo trece años es capaz de darse a los demás con una facilidad pasmosa y hacerte sentir absolutamente amada.

Bueno, este ha sido mi día de hoy. Un día típico de fibromialgia del que no he sabido salir airosa como en otras ocasiones. Ha sido un día para aprender y para hacerme entender que he de convertirme en mejor persona de lo que soy. Habrá que luchar por ello.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz.