11 de abril de 2017

corazón quimico

Buenas tardes:

En la tranquilidad de la habitación y viendo cómo los niños están entretenidos con diferentes juegos, puedo parar u rato a expresarme tal y como me gusta, escribiendo. No es fácil seguir después de tanto dolor, de tanto daño, de tanta incomprensión, pero que no sea fácil no significa que no sea necesario. Debemos seguir adelante, debemos luchar por nosotros mismo, debemos proteger y protegernos, porque también protegemos a los que queremos protegiéndonos a nosotros mismos. Ha sido un día de dolor, pero sobre todo de dolor en el interior de mi ser, dolor por la incomprensión y por la necesidad de tomar decisiones para no seguir sufriendo. La distancia y el tiempo cura todo, así que debemos aprender a tener paciencia y tomar perspectiva respecto de las cosas que no entendemos y en las que no podemos intervenir porque somos protagonistas de las mismas.

El día de hay ha transcurrido entre dolor de cabeza y del resto del cuerpo, pero reconozco que llevo muy mal el dolor de cabeza, porque no te deja hacer casi nada, ni escribir de forma cómoda y fluida, ni ver la tele, ni escuchar música y además, todos los sonidos te molestan de forma exacerbada. Intentas vivir el día, pero no es sencillo y no lo consigues plenamente. Me siento cansada y creo que la fatiga crónica está empezando a tocar a las puertas de mi cuerpo de forma insistente; me cuesta dejarla entrar pero ella sigue ahí, esperando un simple despiste mío para entrar y quedarse a vivir a mi lado. Por qué? yo no la he invitado! no la quiero a mi lado! no la quiero aquí! Por qué insiste en quedarse conmigo si mi hermana me acompaña y nunca me deja sola; no quiero que se quede, pero sé de sobra que no depende de mi.

No importa, no va a ganar; seguro que va a agotarme sobremanera, pero no va a ganarme. Voy a luchar para que entienda que tendrá su hueco, que tendrá sus normas y que tendrá su espacio pero que no tendrá libre albedrío para pasearse por mi cuerpo cada vez que ella entienda que quiere o debe hacerlo. A lo mejor así podremos llegar a un acuerdo y convivir en el mismo cuerpo y en la misma persona.

Por otra parte hoy, en conversación con mi compañera de Red Zilca que lleva Florida y Caribe, hemos recordado que teníamos una conversación pendiente con el señor Morgan Freeman, por lo que me he puesto manos a la obra y le hemos escrito un mensaje en una de sus tantas páginas para que, si las lee, sepa que estamos aquí y estamos luchando por mejorar la vida de las personas que padecemos esta enfermedad. Dando vueltas por su página vi la de Antonio Banderas, español donde los haya y me decidí a escribirle. Le dije quiénes éramos y lo que estábamos haciendo, le pedí que nos ayudara, que necesitábamos que nos vieran, que supieran que nuestra enfermedad existe, que es real, que es cierto que nos duele y todos los síntomas que están unidos a ella son reales y nos están matando en vida. No sé si habrá o no respuesta, pero lo que sé es que si no lo intentamos entonces sí que no habrá respuesta.

Bueno, esperemos tener una ayuda que seguimos buscando y esperando para poder ayudarnos a salir adelante y a que se investigue esta nuestra enfermedad para poder lograr una calidad de vida necesaria para nosotros, personas que estamos sufriendo el abandono de los especialistas y de una sociedad que prefiere mirar hacia otra parte para no vivir la incomodidad de tenernos en cuenta.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz.