12 de abril de 2017

Buenos dias sonrie la vida es bella

Buenas noches:

Hoy, como en otras ocasiones, he tenido una impresión que, por el día que he vivido ha tomado fuerza; hoy me he mirado a mí misma y he pensado algo que quizás parece descabellado, pero me he dado cuenta de que cuando a alguien le diagnostican fibromialgia, debe empezar el día despidiéndose de sí mismo. Planteado así parece una actitud derrotista, pero creo que nada que ver con ello.

Cuando nuestro cuerpo empieza a jugarnos malas pasadas, empezamos un periplo por lo diferentes médicos hasta ser diagnosticados por alguno. En todo ese tiempo, que suele ser una media de cuatro años, nuestro cuerpo empieza a cambiar, nuestras aptitudes disminuyen notablemente y las capacidades empiezan a sentirse mermadas hasta el punto, en algunos casos, en que dejamos de sentirnos nosotros mismos y dejamos de poder hacer muchas de las cosas que hacíamos antes sin que nos costara. Al ser diagnosticados comenzamos una ingesta de medicamentos tal que muchas veces no somos capaces de reconocer ciertas faltas de reflejos, de capacidades etc. Todo ello, unido al deterioro cognitivo y físico de la enfermedad, hacen que empecemos a ser una persona diferente y por ende, que nuestras familias no nos reconozcan en muchas facetas de nuestro día a día.

Entonces qué es lo más sano, aferrarse a quien eras o despedirse y comenzar a amar al nuevo ser que eres? Yo lo tengo claro, despedirse del yo anterior es mejor terapia que esperar actuar como él y frustrarte porque no lo consigues. En nuestro día a día nos puede funcionar decirle al espejo buenos días nuevo yo y decirle al aire adiós yo anterior. No es una actitud derrotista sino una solución para entender que el cambio en nosotros es decir, nuestra involución, es más rápido que en otras personas. Nuestro declive físico llega antes que el de la mayoría de los seres vivos que nos acompañan, pero eso no es ni bueno ni malo, simplemente es diferente y en función de cómo lo asumamos será nuestra calidad de vida en el plano emocional.

Amarnos debemos hacerlo por encima de todo, pero entendernos es lo que debemos intentar. Hacernos entender puede ser necesario o una pérdida total de fuerzas porque quienes tenemos a nuestro lado no tengan la capacidad de hacerlo; por lo que debemos amarnos, vivirnos y dejar que nos vivan sólo las personas que estén realmente preparadas o interesadas en hacerlo, sin pedirnos nada a cambio y sin exigirnos dejándolas libres para que sean capaces de tomar su decisión de forma absolutamente responsable y consciente.

Todo ello lo podemos hacer con personas que no están vinculadas a nosotros con la vinculación que tienen los hijos. Con ellos la historia es diferente. Ellos sufren por verte cambiar así que en nuestra mano está el poder hablarles de lo que va a suceder pero de una manera totalmente abierta y sin mucho drama. Conversar con ellos explicándoles que se te van a olvidar algunas palabras les tranquilizará mucho más que ver que se te olvidan y no saber por qué. Decirles que hoy no te vas a levantar de la cama porque te duelen hasta las pestañas es mucho más tranquilizador que levantarte sin decirles nada pero que vean que no caminas, sino que prácticamente te arrastras. Los hijos entienden perfectamente las cosas siempre que se las expliques con claridad y, como dije antes, sin drama. Ellos nos van a enseñar la mejor manera para afrontarlo a su lado y lo que podemos hacer para que les afecte lo menos posible; y en última instancia, lo que sí que debemos tener muy claro es que no hemos pedido por reyes esta enfermedad, luego no somos responsables de tenerla y no nos podemos culpar por ello; lo que sí podemos hacer es aprender a vivir con ella de la mejor manera posible y pidiendo ayuda para lo que la necesitemos.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz.