16 de abril de 2017

LLORAMOS Y REÍMOS

Buenas noches:

Pues ya se fue la semana santa. Espero que la haya disfrutado cada uno como le guste hacerlo. Pues ya se fue la semana santa y me doy más cuenta de que el tiempo pasa inexorablemente, que la vida camina hacia el lugar al que quiere ir y que nosotros, simples protagonistas de esta serie sin fin, vamos acercándonos al momento de la toma de nuevas decisiones que nos hacen seguir viviendo en depende de qué circunstancias. La vida sigue y nosotros con ella, en un mar de incertidumbre, en un mar de confusión, en un mar que se adentra en la negrura de la lucha sin cuartel que batallamos los enfermos de fibromialgia. Una lucha de la que muchos no recordamos el principio pero que no sabremos cuál es el final; una lucha a campo abierto, cuerpo a cuerpo con y contra nosotros mismos; en definitiva una lucha….

Hoy siento que parte de mí quiere estar cerca de cada una de las personas que estamos luchando por sacar adelante la Red de Ayuda y Apoyo; me encantaría poder estar muy cerca de ellas, pero sobre todo me encantaría poder estar muy cerca de una de las personas más seria e inquebrantable que creo conocer, es una trabajadora incansable que esta semana santa ha vivido la despedida de un hermano de cuatro patas. Es ese tipo de hermano que, cuando no lo sientes te parece molesto, pero cuando te llega al corazón forma parte de tu vida hasta el final de la de alguno de los dos. Para ella va mi felicitación; y leen bien, felicitación, porque creo que cuando alguien llega a amar tanto a un hermano de cuatro patas es alguien digno de ser felicitado por su gran amor hacia el prójimo. Hacia ella va mi cariño, porque creo que es de las mejores cosas que se puede dar a alguien; hacia ella va mi respeto porque se lo ha ganado con creces; y hacia ella va mi sincera manifestación de admiración por seguir luchando por los demás y por hacer sentir bien a las personas que tiene en su grupo viviendo el personal viacrucis que estaba viviendo durante este fin de semana.

La vuelta a la realidad se torna diferente. Por una parte he de tomar decisiones con respecto a mi vida; decisiones de índole médica y que pueden repercutir mucho en el futuro próximo; y por otra hemos de tomar decisiones con respecto a la familia para poder entender mejor a los adolescentes pero que ellos también nos entiendan mejor a nosotros. Lo voy a coger sin demora pero sin agobios.

Otra de las cosas que quiero hacer es volver a mis clases de yoga, que las había abandonado por un brote y por la poca capacidad que tuve de volver a la rutina que me hace sentirme mejor. Es hora de hacerle frente a la fibromialgia con ejercicio y con un poco más de inteligencia para poder evitar los duros azotes que me da cuando no escucho mi cuerpo. Creo que comenzar una rutina de horarios y de actividades me va a ayudar a sentirme mejor, así que a por ello!!!!

Desde que empezó la andanza de la Red, es la vez que he pasado más tiempo sin comunicarme con las chicas. Las añoro; las añoro porque, aunque hemos hablado ha sido poco tiempo, porque me dan vida, porque lo único que tengo para ellas son palabras de agradecimiento y de admiración.

Una de las cosas que peor llevo de mi hermana es la fibroniebla, pero he de reconocer que desde hace unas semanas hasta ahora he empezado a notar unos dolores en las rodillas, en los tobillos y en las caderas que van aumentando la intensidad; me quema el cuerpo de cintura hacia abajo -y no sean mal pensados- y es un ardor inexplicable, un ardor que parte desde os huesos hasta la dermis abrasando músculos y tendones a su paso. Mis manos siguen inflamándose y los dedos tienen dificultad para poder doblarse, tengo muchísimo frío y estoy empezando a perder el sueño, algo que no me había abandonado hasta ahora salvo en contadas ocasiones. Con todo esto paso por períodos de una tremenda tristeza que puede verse pisada por la alegría de los cinco minutos siguientes, y el cansancio se ha apoderado de mi ser; ya no se me ocurre qué puedo hacer, a dónde ir a pasear, qué plan será bueno, etc. Hasta pensar en hacer la comida me agota, y les aseguro que no estoy exagerando. Es un cansancio tal que me pasaría el día entero durmiendo o tumbada, y sé que no es lo que me conviene, por eso decidí comenzar las actividades como les conté.

Bueno, con todo esto ahora me siento tranquila y bien, ya que me he descargado en un llanto reconfortante. Me encantaría que todo se solucionara así, me siento mal, lloro y después me siento bien, pero esa no es la vida, verdad?

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz.