05 de mayo de 2017

Empezar a ver no es cuando abres os ojos....

Buenas tardes:

Acabo de leer una publicación, que encontró mi compañera Silvia Abellán, que versa sobre los problemas que tiene una madre que vive con dolor crónico para educar y vivir con sus hijos y con su familia. En realidad esto es una especie de reflexión que hago y que llevo tiempo planteándome. Para nada excluyo a los padres de esta reflexión, solo que el artículo era sobre una madre.

En la vida real sabemos lo complicado que es ser padres llevando a cabo las exigencias del trabajo, la casa, la vida social, los estudios, etc; en fin, que todo se complica sobremanera. Si a esto le sumas una enfermedad crónica -que lleva aparejada la incertidumbre de lo que la genera, de cómo va a evolucionar, de la incomprensión de la sociedad y de nuestros médicos, de la falta de credibilidad que también nos dan los anteriores- pues todo resulta absolutamente caótico para nosotros los enfermos y para nuestras familias.

Esto me ha llevado a vivir y a pensar en diversas ocasiones que nuestra calidad de vida disminuye a pasos agigantados, y que si no nos podemos acoger a una incapacidad laboral ahora, sino que tenemos que esperar a que lleguemos a la edad acordada -que cuando me toque a mí la habrán planteado a los 100 años- o dimitir de nuestros trabajos, nuestra calidad de vida será cero. Viviremos para trabajar y al llegar a casa descansaremos para trabajar al día siguiente -igualmente agotados-, dejando a nuestros hijos solos todo el día por lo que no sabremos qué va a ser de ellos.

La otra opción es dimitir, por lo que no podremos pagar nuestras casas, la comida, los colegios y entonces el estado nos quitará a nuestros hijos porque no podremos mantenerlos y sacarlos adelante con unas condiciones mínimas de vida.

Muy bien, así de crudo lo veo yo y creo que así de crudo es, por lo que debemos hacernos escuchar, debemos luchar porque se reconozcan nuestros derechos como enfermos de una enfermedad absolutamente desestructurante en todos los ámbitos y que lo que va a conseguir es un mayor gasto para los gobiernos -ya que entiendo que de eso se trata y es por lo que no nos reconocen las incapacidades- porque tendrá que alimentar a nuestros hijos en casas de acogida, o en centros de menores por haberse convertido en unos marginales ya que no han podido contar con el cuidado de una madre o padre cuando lo necesitaban.

Sé que es duro de leer y duro de asumir, pero veo compañeras que pierden sus hogares, que no tienen para comer, que sufren el abandono de sus parejas, que no pueden levantarse para poder trabajar y salir adelante y sacar adelante a sus hijos. ES ESTO LO QUE QUEREMOS!!! Si no luchamos por nosotros y por nuestros hijos, nadie lo va a hacer.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz.