13 de mayo de 2017

Amor propio

Buenas noches:

Ya pasó el día, ya se fue y todo vuelve a ser lo mismo. Volvemos a estar en las penumbras, escondidos cual convictos sin saber muy bien por qué. Escondidos tras la palabra misma, tras la apatía y la despreocupación de quien tiene que velar por nosotros, por los enfermos, por nuestros derechos y por la investigación para descubrir la causa o causas. Aquí estamos recomponiéndonos del esfuerzo que nos ha supuesto todos los preparativos para poder hacernos visibles de una manera u otra el día que nos hacen un poco de caso; el día que ya pasó.

Ya pasó el día y en él vimos información en la prensa local, en las televisiones, en las calles, en los hospitales, en las manifestaciones que se hicieron, en las redes, etc; pero saben qué? en día ya pasó y sólo nos queda estar tan unidos como ayer, sólo nos queda seguir luchando juntos, comprendiéndonos y apoyándonos a nosotros, porque sólo así será como consigamos algo como colectivo; sólo así será como nuestras familias en primer lugar, y la sociedad después podrán llegar a entendernos y a tomarnos en serio.

Ya pasó el día y muchos de nosotros estamos sufriendo las secuelas físicas de haber pasado tanto tiempo de pie, tantas horas dedicadas a la visibilidad de nuestra enfermedad, tantos ratos de preparación, de acuerdos y desacuerdos, de encuentros y desencuentros; en fin, de vivir la vida misma pero en cuerpos y mentes de fibromiálgicos.

Ya pasó el día y aún hoy sigo mermada físicamente. He tenido que dormir después de levantarme para desayunar; he tenido la necesidad de tumbarme después de almorzar; he necesitado venirme ya a la cama porque mi cuerpo está absolutamente resentido. Mi cuello no puede moverse bien y mi cabeza pesa demasiado en él. Es un esfuerzo permanecer con los ojos abiertos porque me duelen mucho y los tengo muy secos; mis inflamadas manos no me dejan coger las cosas con seguridad por lo que tengo que poner más atención para que no se me caigan, lo que hace que me agote antes; las piernas siguen inflamadas y con mucho dolor, hasta las patitas de Manchitas tocándolas me hacen sentir un dolor totalmente exacerbado; el dolor de cabeza no deja que me concentre como me gustaría y no soy capaz de seguir las conversaciones familiares.

Ya pasó el día y siguen viviendo en mí moretones que llevan meses en mi cuerpo; moretones que he olvidado hasta cómo me los he hecho pero que han hecho de mi cuerpo su vivienda particular. Sigo con los problemas para perder el peso que he ganado en estos meses y no será por no comer sano. Mis tobillos queman y mis rodillas se pasan el día quejándose del dolor que sienten. me duele levantar los brazos y se vuelve un deporte de riesgo hacerlo con algo de peso en las manos. Ese es nuestro día a día, nuestra vida el resto de nuestra vida; esa es la manera que tenemos de vivir desde que la fibromialgia se instaló en nuestras vidas dejándonos el borroso recuerdo de quienes fuimos.

Ya pasó el día y comprendo, de mejor manera, que debo dejar atrás a quien fui para aceptar y amar a quien soy. Debo ser consciente de que la vida sigue y sentirme orgullosa de mí y de lo que hago, aceptarme y amarme porque me merezco todo eso y más de mí misma; porque si no me amo yo, no podré darle nada bueno a los demás, pero me amo, me empiezo a entender y a aceptar, así que el día pasó pero seguiré adelante de la mejor manera que sé, repartiendo mi amor a quien lo quiera aceptar y entender; dándome como  persona a las personas que quieran estar para sumar y con quienes me acepten con defectos y virtudes.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder llegar a más personas.

María Díaz.