01 de junio de 2017

Un psicólogo vaso de agua

Buenas tardes:

Mi querida amiga Silvia Abellán ha puesto hoy en su grupo FIBRO SONRISAS Y MÁS una publicación que siempre me ha encantado. Es una reflexión que en muchas ocasiones perdemos de vista por la velocidad que la vida toma. Es una reflexión que, en muchas ocasiones, nos ayudaría a ser mucho más felices y nos ayudaría a “soltar” rápidamente lo que nos “pesa” demasiado. Evidentemente la reflexión es la que está escrita en la foto que acompaña el artículo y es algo que las personas que padecemos y convivimos con la fibromialgia en nuestro cuerpo, deberíamos aprender a hacer. Creo fervientemente que deberíamos escribirla en un papel y ponerlo en el espejo en el que nos miremos todas las mañanas, para no olvidar que es una de las tareas más importantes de amor hacia nosotros mismos.

No se trata ahora de ir soltando todas las responsabilidades que tenemos para llevar una vida cómoda y sin implicaciones ni responsabilidades. Debemos asumir aquello que es responsabilidad nuestra, pero no lo que no lo es y que creemos que sí lo es, bien porque nos autoengañamos, porque sentimos pena o porque nos convencen de que así es. Nuestras responsabilidades son las que queremos asumir y las que asumimos libremente.

Muchas veces, en la playa, mi marido y yo miramos a las personas pasear y vemos lo que trasmiten con su actitud corporal -evidentemente elucubramos, porque no sabemos si es así o no- y hemos encontrado muchas personas que parece que van con un enorme peso en sus espaldas, tanto peso que su cuerpo ha empezado a curvarse formando una especie de joroba. Siempre hemos comentado que parece que esas personas van por la vida soportando cuestiones que no son suyas o que le sobrepasan. Las cosas deben tener un principio y un fin y nunca deben sobrepasarnos en lo que podemos aguantar. Si con algo no podemos porque se nos hace muy grande o porque no sabemos cuál es la salida, o nos lo quitamos de encima de la mejor manera posible, o buscamos la ayuda necesaria para solventarlo.

Nuestra enfermedad ya es suficientemente agotadora como para llevar en nuestros hombros el peso de algo que no nos corresponde y porque alguien ha decidido que es nuestro o el de algo que nos sobrepasa. Debemos tener una importante higiene mental y liberarnos de las cargas de los demás, responsabilizar a cada quien de sus propias circunstancias y dejar caer los lastres que no nos ayudan a avanzar de forma ligera y sana.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz.