08 de junio de 2017

camino de árboles

Buenas tardes:

Les ha pasado alguna vez que pierden la ilusión por algo? Imagino que sí, que a medida que vamos madurando, vamos perdiendo la ilusión por algunas cosas, aunque también nos comenzamos a ilusionar con otras. Hoy me siento en esa encrucijada. Me doy cuenta de que se me acaba la ilusión de seguir con algunos proyectos comenzados, pero que mi imparable pensamiento sigue ideando otros con los que puede que consiga ayudar más y mejor. No lo sé, creo que tengo que darle bastantes vueltas a la historia para ver si me lanzo a ello o no.

Hoy volví a salir a caminar con Ana pese a los dolores y a las inflamación de mi cuerpo. Salimos temprano y es el día que más hemos caminado; la verdad es que está exigiéndose muy bien y, pese a su lesión de espalda y a todos sus problemas de salud, es una luchadora nata y merece muchísimo la pena ir con ella, porque no decae y siempre intenta dar un paso más.

Estamos saliendo bien temprano para lo que yo suelo madrugar, y la verdad es que me está sentando bastante bien porque luego llego cargada de energías y el día me cunde mucho más. Aunque estamos ampliando considerablemente el número de pasos que damos, lo que se traduce en una ampliación de metros cada día, sigo teniendo los pies inflamados, al igual que las manos, que me duelen hasta al doblar los dedos.

Los dolores siguen insistiendo en estar en mi cuerpo, y con el tiempo tan cambiante que hay y la humedad que reina aquí, no parece que vayan a menguar en intensidad por lo menos hasta el verano. Bueno, así tendremos que seguir. Lo que me tiene bastante preocupada es el cansancio que me supone casi cualquier cosa; lo estoy empezando a combatir con dosis de descanso, así que intercalo los trabajos de casa con una buena dosis de descanso reparador. Tanto es así que le estoy empezando a coger cariño al canal Netflix y a sus series -yo que antes no veía la tele; nunca es tarde si las cosas se hacen para ayudar o ayudarnos.

Me doy cuenta de que pasamos la vida intentando aprender cómo o qué es lo mejor para nosotros y que con fibromialgia, debemos ser alumnos aventajados en esto de aprender lo que mejor nos viene. No es fácil, no, pero debemos hacerlo porque pese a todo, merece la pena seguir adelante y seguir luchando para pasar ratos agradables con amigos, con la familia, para aprender cosas nuevas, para, en definitiva, ir aprendiendo y descubriendo a medida que vamos transitando en esta nuestra vida.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz.