16 de junio de 2017

calidad de vida

Buenas noches:

La verdad es que lo piensas y la vida te cambia de un día para otro. Unas veces te das cuenta porque es demasiado evidente y en otras ocasiones tiene que pasar tiempo y lo ves de forma progresiva, lo que significa que, en el momento que se hace evidente, parece que te ha cambiado de un día para otro.

No sé si esa es la sensación que ustedes tienen, pero cuando a mi me diagnosticaron fibromialgia, no me lo tomé muy en serio, de hecho, ni el médico que me la diagnosticó se lo tomó en serio. Su única recomendación fue que no montara en bicicleta, salvo la estática. Fue hace 12 años, y por supuesto un médico en consulta privada -nada que fuera a poner en un informe. Cuando fui al reumatólogo de la seguridad social me dijo que era mejor poner síndrome miosfacial -eso sí que lo pondrían en un informe- y que no hacía falta que volviera a su consulta.

Un día, de repente, no te puedes mover y tu vida se va complicando cada vez más. Hasta ese entonces, todo pasaba por contracturas que duraban 9 meses o contracturas de menor intensidad. Cuando llega el momento en el que no te puedes mover es cuando algo te dice que la vida te ha cambiado.

No sé si de haberla tenido más en cuenta no hubiera evolucionado de esta manera o si, de todas maneras, iba a desencadenar este desenlace. En fin, plantearme eso ahora es absurdo, es ahora el momento de actuar para que no vaya a peor. En esto es en lo que estoy y en lo que me encantaría que estuviéramos todos; en intentar no empeorar siguiendo los consejos que los médicos nos van dando: ejercicio moderado y aeróbico y una dieta bastante estricta. Así que vamos todos a luchar por nuestra salud, por nuestra mejora y por frenar la evolución de esta enfermedad para poder sentirnos mejor con nosotros mismos y con nuestras familias y amigos.

Gracias por leernos, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz.