01 de julio de 2017

La vida le da las batallas...

Buenas noches:

Sentimos ese vaivén de emociones directamente relacionadas con nuestra condición que nos hace sentir vulnerables a cualquier cambio de conducta, humor o, incluso, tiempo. Sentimos que estamos subidos en ese tipo de montaña rusa que no entendemos y que nos descoloca a nosotros y a los que tenemos a nuestro alrededor. Pero es así, es algo que no hemos elegido; es algo que nos daña y contra lo que no podemos luchar; es algo por lo que podemos disculparnos pero hasta cierto punto, porque no debemos caer en la súplica del perdón. Debemos aprender a convivir con ello y quienes quieran estar a nuestro lado también, porque si no, nunca vamos a entendernos.

Cuántas veces nos habremos dicho que no nos entienden, y así es, no nos entienden; si algo hemos aprendido es que quien no lo padece no puede entender lo que sucede y cómo nos sentimos. Empatizar con nuestra condición es complicado hasta para nosotros mismos.

Pues como es así no nos queda otra cosa que asumirlo y seguir adelante. Asumimos que lo padecemos, asumimos el cambio de vida, asumimos los cambios de humos, asumimos el aprendizaje de un nuevo estilo; no es sencillo porque encima lo asumimos llenos de dolores y con vértigos, mareos, caídas, falta de fuerza, cansancio, etc; así que debemos entender que somos unos grandes luchadores.

Sabiendo todo esto y asumiéndolo seguimos adelante con alegría, con la intriga de qué palabra o cara se nos va a volver a olvidar, con la convicción de que no estamos locos, de que nuestra condición es real y que debemos hacerle ver al mundo que existimos, que lo vivimos y que merecemos respeto y condiciones que nos hagan la vida más sencilla, que bastante cuesta arriba la tenemos ya.

Hoy ha sido un día de sentimientos encontrados donde, por una parte, he sido capaz de pasear un buen rato y por otra hacerle frente al desgaste que supone la incomprensión de los cambios de humor que sufro. No importa, los sufro y los asumo, los vivo y los llevo adelante, como todos los que padecemos esta condición: así que sí, esto es lo que hay -que no es poco para nosotros.

Ahora, después del día vivido, me siento alegre y feliz por haberlo sacado adelante, uno más. Y creo que así es como debemos sentirnos todos, porque somos unos auténticos luchadores, unos supervivientes de las vicisitudes que padecemos; unos luchadores natos. Es muy difícil vivir con lo que vivimos y sumarle la desconsideración y la incredulidad del resto de la sociedad, así que ánimo a todos, lo difícil lo hacemos cada mañana al levantarnos y al sacar adelante el día. Somos grandes!!!

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz