18 de julio de 2017

Cuídate, eres el jardín dentro de ti

Buenas tardes:

Otra vez por aquí, intentando ayudar a quien quiere y a quien le reconfortan mis palabras.

En verano todo se espacia un poco más, no somos igual de estructurados que e resto del año, por lo que disfrutamos más de las cosas que hacemos y vivimos con menos prisas. Eso hace que nuestro cuerpo sufra menos las consecuencias de esta fatiga que siempre nos acompaña y de estos dolores que no se alejan de nosotros. El verano es una buena época para las personas que padecemos esta condición, por lo que debemos disfrutarlo lo mejor que podamos. El sol nos alimenta de vitaminas y nos da alegría porque, como decía mi madre, “abre la ventana y deja que entre la vida”.

Camino cada día y sigo haciendo los ejercicios, lo que también hace que el ánimo mejore. Estoy trabajando la parte aeróbica de mi cuerpo, pero debo comenzar a trabajar también las posturas y fortalecer la musculatura, sobre todo de la espalda, para que los dolores sean más mesurados. He conseguido ir unos ratos a la playa con mi familia, pero reconozco que me supone un tremendo cansancio ya que, salvo que cojas hamacas, la postura sin apoyar la espalda no es lo mejor para nosotros, así que consigo mantenerme allí caminando y no mucho tiempo.

Estoy volviendo a leer bastante. No recuerdo los nombres de las personas que aparecen en los libros ni los lugares, pero me entretengo. Hacía ya tiempo que lo había abandonado, pero empiezo a cogerle el gusto de nuevo. Me gusta, me entretiene, me cultiva y me hace trabajar las células grises de mi cerebro.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a otras personas.

María Díaz.