20 de julio de 2017

tolerancia

Buenas tardes:

El otro día leí un comentario de Rosa Chanzá en su grupo que decía que éste estaba concebido para respetar a las personas que en el estaban y que no se permitirían comentarios dañinos hacia los participantes del mismo ni hacia sus artículos compartidos. Chapó!!! Menos mal que alguien más lo pone por escrito, menos mal que algunos grupos no permiten las críticas hacia sus componentes y hacia lo que publican y sienten. El respeto que nos demos es el que vamos a trasmitir al resto de las personas que no conocen la condición que vivimos diariamente y que soportamos en nuestros cuerpo y mente. Si no somos capaces de ser respetuosos con nosotros mismos, si no somos capaces de trasmitir empatía, confianza y bondad, de qué sirve que generemos grupos de fibromialgia, fatiga crónica, sensibilidad química múltiple, etc, si lo que vamos a recibir en ellos es lo mismo que recibimos del resto de la sociedad. A muchos les cuesta entenderlo, será porque tienen otros intereses o porque no son capaces de empatizar con los demás o simplemente de respetar su trabajo y su realidad.

Aquí me encuentro, movida por la vida que me trasmiten nuestros hijos y por las ganas de salir adelante que debemos ir construyendo en nuestro cerebro. Aquí me encuentro, dolorida y agotada, sí, pero luchando porque mi vida no se reduzca a esto; luchando porque mi vida sea más rica en amor, en relaciones, en comprensión, en aprendizaje. Aquí me encuentro y es donde quiero estar, en el centro de mi vida, centrada en los cambios tan importantes que he de llevar a cabo y en mi familia; centrada en las personas que he ido conociendo en este camino, a las que intento aportar cosas positivas y las que me las aportan a mí. Aquí me encuentro, recibiendo la cara de felicidad de mis hijos -la enana es la que se encuentra con nosotros- y la de mi marido, que ve como vamos saliendo adelante pese a las vicisitudes que la vida nos va poniendo en el camino. Aquí me encuentro pese a las críticas,  a las mentiras, a las injurias y a las calumnias. Aquí me encuentro porque es donde quiero estar y espero que estar aquí sirva para seguir ayudando, en la medida de lo posible, a las personas a las que les sirven mis palabras. A las que no les sirven, lejos de insultar o de criticar, les aconsejo que no me lean, es mucho más sano que leer lo que no les gusta. Aquí me encuentro y, mientras tenga fuerzas, es donde voy a seguir.

La vida nos pone escalones que debemos ir subiendo y nuestros cuerpos se van agotando con el paso de los años y con la condición que cargamos. Yo lo veo así; es cierto, cada vez nos vamos haciendo mayores y los escalones parecen más altos pero, por si no nos hemos dado cuenta, existen ascensores que nos salvan de tener que subir esos  escalones, existen personas que colaboran para que nuestro día a día sea más relajado y confortable, y si no es así, debemos buscar la manera de que nuestra estancia sea más cómoda y menos dolorosa. Debemos probar con ejercicios de estiramiento, yendo poco a poco y veremos cómo nuestra condición va mejorando.

Bueno, me despido por deseándoles lo mejor para este día y los sucesivos. Les mando besos y abrazos de algodón y, a quienes quieren estar cerca, gracias, gracias y gracias.

María Díaz.